Decadencia y dominio extranjero
Diversas expediciones llegaron a la isla de Pascua. En la imagen, el barco ruso Rurik es recibido por los pocos habitantes supervivientes.
Se estima que la población de Rapa Nui sufrió una crisis de sobrepoblación en los siglos XV y XVIII, lo que pudo haber provocado guerras entre las tribus, con la consiguiente destrucción de los altares ceremoniales y el abandono de las canteras en que se tallaban los moái. Los nativos comenzaron a vivir en cuevas y debieron de padecer periódicamente la escasez de alimentos. Surge un nuevo ceremonial, del Tangata manu(«hombre-pájaro»), quien primero recogía el primer huevo de manu tara (el gaviotín pascuense) sería líder de ellos por un solo año.
Lo poco que se conoce de las tradiciones y costumbres rapanui se debe básicamente a los relatos de las diferentes expediciones europeas realizadas en el pasado; el primer contacto europeo documentado con la isla corresponde al realizado por el holandés Jakob Roggeveen en 1722. La segunda ocasión en que los europeos visitasen la isla no llegaría hasta 1770, cuando una expedición española bajo el mando de Felipe González de Ahedo arribó a la isla y llevó a cabo el primer mapa cartográfico de la misma, bautizándola como isla de San Carlos en honor al rey Carlos III de España y tomando posesión de la misma para la Corona de España. En la documentación elaborada por González de Ahedo, aparecen por primera vez dibujos de los moáis. De la toponimia elaborada por González de Ahedo sólo se conserva en la actualidad el nombre de Punta Rosalía. Posteriormente, la isla fue visitada por otros europeos que utilizaron los mapas españoles, entre los que se encuentran James Cook (en 1774) y Jean-François de La Pérouse(en 1786). La isla de Pascua acabó convirtiéndose en un punto de recalada para los marinos que partían de Suramérica en ruta hacia Oceanía.
Símbolos rongo rongo, supuesto sistema de escritura rapanui.
Referente a otras expediciones realizadas posteriormente que trajeron enfermedades a la isla lo cual generó un despoblamiento masivo de la isla. Especialmente dura para los isleños fue la visita de esclavistas de distintas nacionalidades que partieron del Callao. Entre 1859 y 1863, unos veinte barcos se llevaron más de 1.000 isleños para venderlos como esclavos. El exterminio de la clase sacerdotal significó una enorme pérdida; entre otras cosas, la única escritura de la Polinesia (rongo rongo) quedó inexplicada desde entonces. Las epidemias de tuberculosis y viruela, y la partida de unos 250 isleños con los misioneros católicos a Tahití, redujeron la población a un mínimo de 110 personas, en 1877.
Anexión chilena
Policarpo Toro, encargado de la anexión de la isla a Chile, en 1888.
En 1887, Chile quiere anexionar la isla al territorio chileno, por lo cual comisiona al capitán de la Armada de Chile Policarpo Toro, quien por medio de negociaciones realizó la compra de terrenos en la isla a petición del Obispo de Valparaíso, dueño de 600 hectáreas, junto a los hermanos Salmon, Dutrou-Bornier y John Brander, de Tahití; esto a pesar de que, según la tradición, las tierras no se podían vender.
Luego, el 9 de septiembre de 1888, Chile consiguió la firma de un tratado, representados por Atamu Tekena. Se redactó el documento español y otro en rapanui mezclado con tahitiano. El texto en español habla de cesión de soberanía a Chile, reservando al mismo tiempo, para los jefes que concurrieron al acuerdo, los títulos de que estaban investidos y que gozaban en ese momento, sin hacer alusión a la propiedad de la tierra. A su vez, el texto en rapanui mezclado con tahitiano no habla de cesión de tierras y usa el concepto de "mau te hoa kona" (traducido como "amigo del lugar", que estaría relacionado con una anterior solicitud de protectorado francés) y además indica "ia i haka tika i ta ite runga, iraro ina he kainga kai ta" (traducido como "escribir sobre lo de arriba, lo de abajo no se escribe aquí", señalando lo que se encuentra en la superficie del terreno).
La tradición oral rapanui indica que el rey Atamu Tekena tomó un trozo de pasto con tierra entregándole el pasto a los emisarios chilenos, quedándose con la tierra (la antropóloga Paloma Hucke interpreta que con ese acto se otorgaba la soberanía a Chile, pero se reservaba el derecho sobre sus tierras); asimismo, ante un ofrecimiento de Policarpo Toro de un saco con monedas, el rey lo rechazó diciendo "[...] lleva tu plata, que yo, ni ningún kanaka, hemos vendido terreno alguno [...]". Días más tarde, al izar Pedro Pablo Toro la bandera chilena en la isla, el rey le dijo "Al levantar tu bandera no quedas dueño de la isla porque nada hemos vendido: sabemos que el señor Obispo puso a la Isla bajo el protectorado de Chile, pero no se ha vendido nada".
Sin embargo, los isleños siguieron encerrados en la isla, de la que no podían salir; sin derechos de ciudadanía hasta 1966, se vieron desprovistos de sus tierras, administradas por los mismos extranjeros y por la Armada de Chile, que sólo comenzaron a devolverse al final del siglo XX.
No hay comentarios:
Publicar un comentario